El Agradecimiento.

Lunes, 16 de Enero 2017


16 agosto, 2017 por tanka_cl


A veces sufro de ansiedad, pero casi no me doy cuenta. Tengo más ganas de comer dulces, o alguna que otra cosa “rica”.
A veces sufro de separación, pero casi no me doy cuenta, hago juicios más duros, tengo menos paciencia, pienso de forma más crítica.
A veces siento una leve presión en el pecho, pero casi no me doy cuenta. Hasta que hago la relajación antes de dormir o me estiro en algún movimiento y siento como si crujiera despacio.
Ayer en retiro, le pregunté a mi maestro, si bajo este pensamiento de que todo es perfecto y todo está salvado, daba lo mismo la acción o inacción en el mundo, él me contestó, que todo se va presentando en el momento, y que nosotros vamos actuando según ese momento, abiertos, receptivos, siendo lo que somos.
En eso consiste nuestra práctica, ni acción ni inacción, ni retiro, ni no retiro, momento a momento, atentos.
Recuerdo ese verso que dice: “…que para llegar a Dios, hay que aprender a ser humano…” y tal vez, si fuéramos hormigas tendríamos que aprender a ser hormigas, y si fuéramos estrellas, aprender a ser estrellas, y si fuéramos tierra, ser tierra. En una hermosa danza cósmica, ni mejor ni peor, libreSiendo, lo que se es.
Abriendo y aceptando.
Hoy salí del Zendo y vi una pequeña flor amarilla, justo al lado de la salita, que no había visto en ningún momento antes y casi lloré, porque esa pequeña flor, siempre estuvo ahí y yo no la veía.
Hoy me sentí profundamente agradecida, porque había algo que percibía como un problema y en verdad era una oportunidad para hacer, porque me di cuenta que tengo todas las condiciones a mi favor; un equipo, un sol, casa, cama, abrigo, familia, y un sinfín de condiciones favorables para crecer, como si fuera una planta con tierra nutrida, que a su vez, esparcirá otras semillas, en tierra nutrida.
Sería ridículo que un cactus intentara ser roble o que un roble quisiera ser un jazmín…
Hoy, cuando venía manejando muy preocupada por pasarme en las salidas de la carretera, me dio un ataque de risa cuando exclamé: ¡¿Y a mí cuándo me ha preocupado perderme?! ¿Sabes? Yo que no he viajado mucho, cuando me pierdo vivo aventuras, cuando me equivoco hago arte.
Cuando me acepto, ayudo a que otros se acepten.
Hoy agradezco todo lo que hace posible este momento y lloro un poco, porque hoy estoy sensible y tengo los ojos más abiertos.
Hoy escribo, por si mañana lo olvido.
Tankarina ShijunSánchez
Deva Luna


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